Frente a los resultados sobre los
estándares de los indicadores de evaluación en
los estudiantes a través de las pruebas PISA y las nacionales ECE, donde
aún no se evidencian logros destacados en el componente de lectoescritura, lo
que evidencia que las competencias comunicativas y en forma especial la lectura
no se logran consolidar, puesto que somos lectores pasivos, tratando de
conseguir destacar como buenos lectores siendo fundamental para vivir en el
siglo XXI, esto para acceder a los hallazgos y conocimientos de la cultura
humana, y por tanto para el analisis simbólico y la generación del
aprendizaje, transformacion del conocimiento de la cultura, como fin último de
toda educación.
Por ello, y de todas las investigaciones
realizadas en destacar la problemática
de la lectura no solo en nuestro país, considero la relevancia y
significatividad del problema que se presenta en los estudiantes de la Institución
Eductiva “Nuestro Señor de los Milagros”- en cuanto a la dificultad en la aplicación y la utilidad de los procesos
cognitivos básicos de la lectura.En este momento el lector está procesando
información mediante una serie de actividades mentales o procesos cognitivos,
atribuyendo significado a lo que percibe, como el proceso de concentración de
la atención a las sucesivas líneas del texto; el proceso de percepción de
trazos de las letras y cada palabra como un todo, relacionada con las demás,
identificándolas mediante patrones de reconocimiento, adquiridos y codificados
en la memoria. Por el proceso de su recuperación de la memoria evoca o
actualiza el respectivo conocimiento ya disponible en la misma, vocabulario,
destrezas lectoras, etc. Las relaciones entre lo ahora percibido y las
experiencias o conocimientos evocados implican la comprensión del texto o
elaboración del significado. Asimismo, el lector podría analizar o pensar en
las operaciones que realiza, que constituiría el proceso denominado
metacognición. Mediante otro proceso mental, el lector puede tomar la decisión
de continuar con la lectura del párrafo siguiente o abandonarla para realizar
otra actividad.
La atención implica concentración
en una actividad mental, como la de atender a una explicación oral, la lectura
de un párrafo del texto o una conversación. El esfuerzo, energía mental o
recursos cognitivos se centran o concentran en el procesamiento de estímulos
informativos prevenientes de la explicación, el texto u otra persona. Ello
implica que de los múltiples estímulos susceptibles de ser percibidos y
atendidos se realiza una selección de determinados estímulos específicos
auditivos o visuales, excluyendo todos los demás que interfieren el
procesamiento de aquellos: ruido exterior, objetos del entorno, dureza del
asiento, temperatura, etc. Por ejemplo, el estudiante normal concentra su
actividad mental, con intensidad y persistencia, en los procesos (percepción,
memoria, etc.) implicados en la realización de un examen escrito, seleccionado
los estímulos visuales contenidos en el mismo, con exclusión de cualquier otra
información visual o auditiva que pueda interferir en el procesamiento
cognitivo que lleva a cabo con cierto nivel de profundidad.
La selección de un estímulo, configuración
de estímulos, mensaje o actividad específica y la concentración en ella de los
recursos mentales disponibles, ignorando todos los demás, indica una capacidad
limitada, ya que no es posible atender a varios simultáneamente. Disponer de
capacidad de atender paralelamente a las conversaciones de varios grupos
próximos en una reunión resultaría maravilloso. Pero, no es posible el
simultáneo procesamiento de tales informaciones a cierto nivel de profundidad,
a nivel de significado, no simplemente a nivel superficial de ciertas
características sensoriales, como el tono o algunas palabras aisladas. En
ciertas circunstancias, esto último puede ser posible, respecto de la
conversación del grupo más próximo, con las
características que se indicarán más adelante.
Unas veces la actividad mental se
concentra en ciertos estímulos del entorno que resultan relevantes o
interesantes, dando lugar a un procesamiento guiado por los datos (de
abajo-arriba). Otras veces la atención se concentra en una específica actividad
mental en virtud del propósito de la persona, dando lugar a un procesamiento
conceptualmente guiado (de arriba-abajo) (Downig y Treisman, 1997).
Del estudio de la atención ya se
ocuparon los psicólogos que utilizaban el método de la introspección; pero,
decayó durante el período de apogeo del asociacionismo conductista. Sin
embargo, en el paradigma cognitivo, la atención recibe la consideración
científica que merece, en cuanto que resulta decisiva para los demás procesos
cognitivos, como los de percepción y memoria. Constituye un importante factor
en actividades como la solución de problemas o la toma de decisiones. Al leer
el enunciado o descripción de un problema, se necesita seleccionar y prestar
atención a determinada información, desatendiendo la información trivial.
Asimismo se toman decisiones inapropiadas cuando se presta demasiada atención a
información poco relevante.
La atención es, pues, decisiva en
la cognición y la acción humana, como responsable de la activación de procesos
cognitivos enfocados en determinados estímulos informativos o tareas
específicas, constituyendo un “modo disposicional que envuelve a todo el
conocimiento, y muy particularmente a la
percepción.” (Pinillos)es decir, hay que estimularlos, a utilizarlos de manera estratégica, por ejemplo
enseñar a controlar su atencion, seleccionando el aspecto de su entorno o de
los textos que le resulten útiles para la finalidad perseguida en un
determinado momento, a seleccionar información que sea útil, asimilar, a
aprehender, a crear imágenes mentales
cuando intenten recordar, comprender, o
aprender algo a pensar y defender sus ideas o a criticar las de los demás; a
argumentar, dar razones para convercer a un interlocutor, insertarse en el mundo del conocimiento
desarrollando su creatividad y sobretodo que se realice en un ambiente y clima
favorable.
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