La innovación que
requiere esfuerzo, trabajo comprometido, apertura disponibilidad, ganas de hacer cosas nuevas, de superar
las propias limitaciones, de romper reglas,
de ampliar intereses y lecturas,
estudio, cooperación con los colegas, de aceptar
que el movimiento vital toca a nuestra profesión y desafía las certezas
cómodamente asumidas.
Sin duda alguna, negar la tecnología
tiene consecuencias curriculares: implica no
enseñar visiones actualizadas del conocimiento.
Si
se establece un marco teórico y reflexionar sobre la incorporación de la
tecnología en el aula nos permite apropiamos de herramientas informáticas
asociadas al entorno virtual, colocando el producto al servicio de los
objetivos de tal manera que mejore la calidad educativa.
Nuevas conexiones dan lugar a
nuevas ideas, sólo en red aprendemos y cambiamos, la innovación
necesita de la configuración en red. Pero la mente es más innovadora
cuando se
encuentra en entornos innovadores, es decir, en escenarios que sean redes y que
se
atrevan a explorar “lo posible adyacente”, los márgenes de la cultura
instituida.
Hablar de Red, es referirnos a
redes líquidas innovadoras, que posibilitan “derrames” de
información, es decir, una puesta en común de ideas que se van enriqueciendo
en el
intercambio. “No se trata de que la red en sí sea inteligente, sino de que los individuos se hacen más
inteligentes al estar conectados con esa red”
Utilizar las diversas herramientas
digitales, nos permite
Desarrollar la creatividad tanto de los
alumnos como de nosotros los docentes, nos permite ser innovadores en el campo
educativo y con ello lograr una educación de calidad en este mundo globalizado
donde la era del conocimiento rebasa todo límite propuesto. Es un reto, Que se
asumió y después de una reflexión exhaustiva vamos a desarrollar una mejor práctica pedagógica. A
través de las TIC.
